Voluntariado

UN VOLUNTARIO LLAMADO DAVID

Fundamento bíblico 1 Samuel 17 NVI.

1. Percibió la necesidad

«Mientras conversaban, Goliat, el gran guerrero filisteo de Gat, salió de entre las filas para repetir su desafío y David lo oyó» (1 Samuel 17:23).

El egoísmo nos enfoca en nuestra necesidad. El amor nos enfoca en la necesidad.

2. Mostró interés e iniciativa

«Entonces David dijo a Saúl: —¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra él» (1 Samuel 17:32).

El interés es el motor que mueve el mundo. Nada cambia ni mejora sin interés.

3. El voluntario David fue un motivador

«Entonces David dijo a Saúl: —¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra él» (1 Samuel 17:32).

«Así fue como David triunfó sobre el filisteo: lo hirió de muerte con una honda y una piedra y sin empuñar la espada. Luego corrió adonde estaba el filisteo, le quitó la espada, la desenvainó, lo remató con ella y cortó su cabeza. Cuando los filisteos vieron que su héroe había muerto, salieron corriendo. Entonces los soldados de Israel y de Judá, dando gritos de guerra, se lanzaron contra ellos y los persiguieron hasta la entrada de Gat y hasta las puertas de Ecrón» (1 Samuel 17:50-52).

4. Fue consciente de su potencial

«Yo mismo iré a pelear contra él» (1 Samuel 17:32).

Unos se enfocan en lo que tienen; otros, en lo que les falta.

5. Supo qué debía y qué no debía hacer

«David respondió: —A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre» (1 Samuel 17:34).

Un voluntario conoce su responsabilidad, su área de control. No se mete en áreas ajenas ni manifiesta un espíritu controlador.

6. La edad o la inexperiencia no fue un impedimento

«David era hijo de Isaí, un efrateo que vivía en Belén de Judá. En tiempos de Saúl, Isaí era ya de edad muy avanzada y tenía ocho hijos. Sus tres hijos mayores habían marchado a la guerra con Saúl. El primogénito se llamaba Eliab; el segundo, Abinadab; el tercero, Sama. Estos tres habían seguido a Saúl por ser los mayores. David, que era el menor, solía ir adonde estaba Saúl, pero regresaba a Belén para cuidar las ovejas de su padre» (1 Samuel 17:12-15).

«—¡Cómo vas a pelear tú solo contra este filisteo! —respondió Saúl—. No eres más que un muchacho, mientras que él ha sido un guerrero toda la vida» (1 Samuel 17:33).

Se cree que David tenía entre 12 a 16 años cuando fue ungido como rey de Israel.

7. Mostró una actitud de servicio

«Un día, Isaí dijo a su hijo David: “Toma este efa[1] de trigo tostado y estos diez panes, y vete pronto al campamento para dárselos a tus hermanos. Lleva también estos diez quesos para el comandante del batallón. Averigua cómo les va a tus hermanos y tráeme una prueba de que ellos están bien. Los encontrarás en el valle de Elá, con Saúl y todos los soldados israelitas, peleando contra los filisteos”. David cumplió con las instrucciones de Isaí. Se levantó muy de mañana y, después de encargarle el rebaño a un pastor, tomó las provisiones y se puso en camino. Llegó al campamento en el momento en que los soldados, lanzando gritos de guerra, salían a tomar sus posiciones» (1 Samuel 17:17-20).

8. Mostró una correcta actitud hacia su padre

«David cumplió con las instrucciones de Isaí» (1 Samuel 17:20).

La obediencia retrasada es desobediencia.

«David respondió: —A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre» (1 Samuel 17:34).

Un voluntario como David reconoce y respeta a las autoridades que el Señor ha establecido en la casa, en la iglesia y en otras esferas de la vida. La rebeldía es un peligro para el voluntario y amenaza la estabilidad de la iglesia o de la organización.

9. Concluía las tareas encomendadas

«David cumplió con las instrucciones de Isaí. Se levantó muy de mañana y, después de encargarle el rebaño a un pastor, tomó las provisiones y se puso en camino. Llegó al campamento en el momento en que los soldados, lanzando gritos de guerra, salían a tomar sus posiciones» (1 Samuel 17:20).

«David respondió: —A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa. Y, si el animal me ataca, lo agarro por la melena y lo sigo golpeando hasta matarlo» (1 Samuel 17:34-35).

Dejar las tareas a medias no es una opción.

10. Obedecía a Dios

«Tras destituir a Saúl, puso por rey a David, de quien dio este testimonio: “He encontrado en David, hijo de Isaí, un hombre conforme a mi corazón; él hará todo lo que yo quiera”» (Hebreos 13:22).

11. David supo delegar en otros que conocían bien su labor

«David cumplió con las instrucciones de Isaí. Se levantó muy de mañana y, después de encargarle el rebaño a un pastor, tomó las provisiones y se puso en camino» (1 Samuel 17:20).

«David, por su parte, dejó su carga al cuidado del encargado de las provisiones, y corrió a las filas para saludar a sus hermanos» (1 Samuel 17:22).

12. No permitió que el temor grupal afectara su fe

«Goliat se detuvo ante los soldados israelitas y los desafió: “¿Para qué están ordenando sus filas para la batalla? ¿No soy yo un filisteo? ¿Y no están ustedes al servicio de Saúl? ¿Por qué no escogen a alguien que se me enfrente? Si es capaz de hacerme frente y matarme, nosotros les serviremos a ustedes; pero si yo lo venzo y lo mato, ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán”. Dijo además el filisteo: “¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Elijan a un hombre que pelee conmigo!”. Al oír lo que decía el filisteo, Saúl y todos los israelitas se consternaron y tuvieron mucho miedo» (1 Samuel 17:8-11).

Alguien con el carácter de David no permite que algo incorrecto en el grupo le afecte. Él marca la diferencia.

13. Amó profundamente a Dios y se preocupó por su reputación

«Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, sedienta y sin agua» (Salmos 63:1).

14. Amaba la casa de Dios

«Una vez que David se instaló en el palacio, y el Señor le dio descanso de los enemigos que lo rodeaban, el rey mandó llamar al profeta Natán. —Mira—le dijo David—, yo vivo en un hermoso palacio de cedro, ¡mientras que el arca de Dios está allá afuera en una carpa! Natán le respondió al rey: —Adelante, haz todo lo que tienes pensado porque el Señor está contigo» (2 Samuel 7:1-3 NTV).

«Señor, me encanta estar en tu casa, en el lugar que está lleno de tu gloria» (Salmos 26:8 PDT).

Ver también Hageo 1.

«Señor, yo amo la casa donde vives, el lugar donde reside tu gloria» (Salmos 26:8).

Amar a Dios es amar a las personas (donde el Espíritu de Dios habita).

Pablo expresó: «Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» (Efesios 3:14-19 RVR1960).

15. Tenía por costumbre darle la gloria a Dios

«El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo» (1 Samuel 17:37).

«David preguntó a los que estaban con él: —¿Qué dicen que darán a quien mate a ese filisteo y salve así el honor de Israel? ¿Quién es este filisteo incircunciso, que se atreve a desafiar al ejército del Dios viviente?» (1 Samuel 17:26).

16. El Espíritu del Señor estaba con David

«Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió al joven en presencia de sus hermanos. Entonces el Espíritu del Señor vino con poder sobre David, y desde ese día estuvo con él» (1 Samuel 16:13).

«En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos» (Hechos 6:1-6 RVR1960).

Separados del Espíritu de Dios, poco podremos hacer. El líder Moisés fue consciente de esta verdad. «Yo mismo te acompañaré y te haré descansar —dijo el Señor. Pero Moisés le respondió: —Si tú mismo no vas a acompañarnos, no nos hagas salir de aquí» (Éxodo 33:14-15 DHH).

Todo equipo en la iglesia ha de ser liderado por el Espíritu de Dios.

17. Fue determinante en el futuro de su pueblo (y aún no era rey)

«Entonces los soldados de Israel y de Judá, dando gritos de guerra, se lanzaron contra ellos y los persiguieron…» (1 Samuel 17:50-52).

Podemos ser determinantes para la iglesia desde nuestra área de voluntariado.

18. Confió plenamente en Dios

«David contestó: —Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los Ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien has desafiado. Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Hoy mismo echaré los cadáveres del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel. Todos los que están aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza. La batalla es del Señor y él los entregará a ustedes en nuestras manos» (1 Samuel 17:45-47).

«El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo» (1 Samuel 17:37 NVI).

19. Se mentalizó a trabajar en solitario

«Dijo además el filisteo: “¡Yo desafío hoy al ejército de Israel! ¡Elijan a un hombre que pelee conmigo!”. Al oír lo que decía el filisteo, Saúl y todos los israelitas se consternaron y tuvieron mucho miedo» (1 Samuel 17:10-11).

Goliat debía ser atacado por todo el pueblo, pero no fue así. Un voluntario no se tiene que frustrar si alguna vez se ve solo enfrentando un gran reto. Cuando David venció al oso y al león, lo hizo solo. No estaba ni su familia ni sus amigos. Si otros no cumplen con su deber, el de espíritu fiel sí lo hace.

20. Cuidaba de los más débiles

«David respondió: —A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa» (1 Samuel 17:34-35).

21. Supo pelear sus batallas personales y vencer (el oso y el león)

«David respondió: —A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa» (1 Samuel 17:34-35).

Un voluntario debe aprender a experimentar la victoria. Antes de liderar un pueblo debe liderarse a sí mismo.

22. Le dolía que alguien maldijera a su Dios y menospreciara a su pueblo

«Si este siervo suyo ha matado leones y osos, lo mismo puede hacer con ese filisteo incircunciso, porque está desafiando al ejército del Dios viviente» (1 Samuel 17:36).

Un voluntario fiel se preocupa por la reputación de su Dios. «¿Qué pasará si no desempeño correctamente mi trabajo?».

23. Fue valiente y radical con el malo

«En cuanto el filisteo avanzó para acercarse a David y enfrentarse con él, también este corrió rápidamente hacia la línea de batalla para hacerle frente» (1 Samuel 17:48).

«O yo acabo con él, o él acaba conmigo y con el pueblo». Voluntarios radicales contra el mal.

24. Supo identificar los días trascendentes y los tiempos de Dios

«Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos» (1 Samuel 17:46).

El voluntario David sabía que hay días en el calendario que pueden marcar un antes y un después, y en esos días no podía fallar. Hay acontecimientos en la iglesia cuando el buen voluntario sabe que no puede faltar, que muchas buenas cosas dependen de su intervención. 

25. A raíz de su servicio le surgieron grandes amigos (Jonatán) y grandes enemigos (Saúl). Hasta el juicio de su propio hermano

«Eliab, el hermano mayor de David, lo oyó hablar con los hombres y se puso furioso con él. Entonces reclamó: —¿Qué has venido a hacer aquí? ¿Con quién has dejado esas pocas ovejas en el desierto? Yo te conozco. Eres un atrevido y mal intencionado. ¡Seguro que has venido para ver la batalla! —¿Y ahora qué hice? —protestó David—. ¡Si apenas he abierto la boca!» (1 Samuel 17:28-29).

La amistad y los celos pueden surgir durante el desempeño del voluntariado.

Fue Saúl enemigo de David todos los días. A veces haces el bien y recibes el mal. Pero el enfoque es hacer el bien.

26. No se echaba fácilmente para atrás (el oso y el león) 

La realidad de algunos pésimos voluntarios es: «Yo me ofrezco, yo desaparezco».

27. Mostró la confianza suficiente para manifestar sus desacuerdos (asertividad)

«Luego Saúl vistió a David con su uniforme de campaña. Le entregó también un casco de bronce y le puso una coraza. David se ciñó la espada sobre la armadura e intentó caminar, pero no pudo porque no estaba acostumbrado. —No puedo andar con todo esto —le dijo a Saúl—; no estoy entrenado para ello. De modo que se quitó todo aquello, tomó su bastón, fue al río a escoger cinco piedras lisas, y las metió en su bolsa de pastor. Luego, honda en mano, se acercó al filisteo» (1 Samuel 17:38-40).

El Diccionario de la Lengua Española define a una persona asertiva como «aquella que expresa su opinión de manera firme y con seguridad, respetando las ideas de los demás».[2]

Muchas personas se meten en problemas porque no han aprendido a decir «¡no!».

28. El voluntario David empleó sus propias armas, no perdió su individualidad

«En cuanto el filisteo avanzó para acercarse a David y enfrentarse con él, también este corrió rápidamente hacia la línea de batalla para hacerle frente. Metiendo la mano en su bolsa sacó una piedra y con la honda se la lanzó al filisteo, hiriéndolo en la frente. Con la piedra incrustada entre ceja y ceja, el filisteo cayó de bruces al suelo. Así fue como David triunfó sobre el filisteo: lo hirió de muerte con una honda y una piedra y sin empuñar la espada» (1 Samuel 17:48-50).

29. David marcó la diferencia por su valentía

«Anteriormente Saúl, al ver a David enfrentarse con el filisteo, había preguntado a Abner, comandante de su ejército: —Abner, ¿quién es el padre de ese muchacho? —Tan cierto como Su Majestad vive, le aseguro que no lo sé. —Averíguame quién es —le había dicho el rey» (1 Samuel 17:55-56).

Los voluntarios como David atraerán la atención de los reyes y de las personas en eminencia para tenerlos a su lado. Así sucedió con José y Faraón, entre otros ejemplos (Daniel y los jóvenes hebreos en Babilonia…).

Como leemos en Proverbios 22:29 NTV: «¿Has visto a alguien realmente hábil en su trabajo? Servirá a los reyes en lugar de trabajar para la gente común».

30. Un voluntario como David genera admiración, no aflicción

«—Averíguame quién es —le había dicho el rey» (1 Samuel 17:56 NVI).

«—¿De quién eres hijo, muchacho? —preguntó Saúl. —De Isaí de Belén, servidor suyo —respondió David» (1 Samuel 17:58 NVI).

31. Una visión grupal por encima del ego

David pensó en Dios, en sí mismo y en el pueblo. No fue el ego quien dirigió sus acciones, sino el amor por Dios y por Israel.

A la pregunta trampa: «—Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante en la ley de Moisés? Jesús contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primer mandamiento y el más importante. Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.  Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos» (Ver Mateo 22:34-40 NTV).


Un voluntario llamado David. Miguel Ángel Acebal. 2025. www.hijosdepapel.com


[1] Unos 16 kilos aproximadamente.

[2] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es> [10 de julio de 2025].